87 años …

 

En el contexto de los 799 años de la Orden de la Merced y viviendo el año de Cristo Redentor, FELIZ CUMPLEAÑOS COLEGIO INSTITUTO VICTORIA, celebra con gozo tus 87 años de vida donde has sido nido de muchos niños y niñas que han emprendido vuelos desde esta pequeña gran ciudad a lugares no imaginados cuando se era parte de él, incluso traspasando fronteras como joven profesional que lleva en su corazón su Colegio que le formó con un carisma redentor, sensible y solidario frente a diversas situaciones del mundo moderno.

             En la actualidad,  educar, más que nunca, es una tarea que se debe desarrollar por vocación y con profesionalismo, con amor a esa persona humana que se nos ha confiado, para llegar a su completa realización personal y social basada en el Evangelio y en el amor de nuestra Madre de La Merced; es Dios quien nos conduce y anima a vivenciar la fe en los niños y jóvenes como el prójimo que espera de nosotros una entrega sincera y generosa. Teniendo la base que como educadores somos colaboradores de la familia en la formación y educación de sus hijos y/o pupilos, actualmente existen en nuestra tarea una serie de elementos que se deben tener en consideración por parte de toda la Comunidad Educativa para su desarrollo,  elementos tales como proteger y cuidar de todos los niños y niñas, promover el buen trato, entregar una educación de calidad que no separe al estudiante de su condición humana, de su historia, de su entorno, de su fe,   sino que una todos estos elementos para su crecimiento, trascendencia y promoción en la línea del Proyecto educativo mercedario.

Iniciamos el año académico en tiempo de Cuaresma,   celebramos y vivimos  a Cristo Resucitado, un nuevo comienzo donde el camino nos muestra la victoria de Cristo sobre la muerte. El tiempo mencionado nos invita a la oración, a la escucha y a la meditación, en momentos que la sociedad vive carencias que trascienden   lo material, carencias que hablan claramente que  nuestra condición humana se ha empobrecido. Ante esta realidad y bajo nuestro Proyecto Educativo, amparado en el carisma mercedario, abandonemos el Yo y trabajemos para transmitir el esfuerzo de quienes fueron pioneros de esta casa de estudios, de su testimonio, de hacer camino donde no lo hay y marcar un sendero que sirva a muchos otros para poder crecer en esta condición de seres humanos que no pierden la sensibilidad  y la esperanza de ser parte de una sociedad que cada día crece en todos sus aspectos.

En ese crecer del mundo moderno, deseo destacar y felicitar a cada estudiante del Colegio Instituto Victoria, y así también decirle GRACIAS por cuanto afecto nos entregan, por cuanto podemos aprender de cada uno de ustedes y así también por los desafíos que nos generan para poder entregarles cada día algo mejor y bien merecido por ser como son. En el  mismo contexto invitarles a valorar su propia vida como un regalo de Dios, valorar su ser como persona, a no desaprovechar todas las oportunidades que cada día les entrega para desarrollarse  y ser felices, a hacer realidad cada sueño que tienen  para si y para su prójimo; el tiempo no se detiene ni espera, por tanto no te quedes quieto, todo lo contrario si puedes ser un torbellino para hacer de ti una gran persona, hazlo y sin duda que harás de este mundo, un mundo mejor.

A nuestros apoderados(as) y familia de cada uno de nuestros estudiantes, darle las gracias por confiar en este Establecimiento educacional; invitarlos a ser partícipes del crecer de sus hijos, a darles cuanto amor puedan, a escuchar cada palabra que ellos quieran entregarles, a dar los abrazos que puedan y a decirles cuanto los aman infinitas veces; un hijo es el mejor regalo que puede Dios entregarnos y hoy en día estamos tan ocupados que muchas veces ocurre que no alcanzamos a darnos cuenta como crecen y ya deben partir para hacer su propia vida.

 En el cumpleaños número 87 agradecer a cada asistente de la educación, docente del Colegio y Sacerdotes de nuestra Comunidad por su entrega, por el hacer de cada momento; muchas veces sin importar el día ni la hora con tal de esperar a nuestros estudiantes y decirles vamos a trabajar, y ver que el esfuerzo y la constancia  dan frutos  que se transforman en la felicidad mutua, y de su familia. Hay mucho por hacer, mucho que enseñar, mucho que transmitir y contagiar en cada vida que es parte también de lo nuestro, no escatimemos esfuerzo para hacer aquello que escogimos por vocación y por amor a un Padre que quiere lo mejor para cada uno de sus hijos.

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                        ANAHY HUENCHULLÁN PIUTRÍN.

                                                                                         DOCENTE-DIRECTORA

                                                                         COLEGIO INSTITUTO VICTORIA.